martes, 26 de mayo de 2015

DEBATIMOS POR WHATSAPP

En esta entrada debatiremos un poema de Garcilaso de la Vega, sobre su contenido, métrica, ...

 Soneto III

La mar en medio y tierras he dejado
de cuanto bien, cuitado, yo tenía;
y yéndome alejando cada día,
gentes, costumbres, lenguas he pasado.

Ya de volver estoy desconfiado;
pienso remedios en mi fantasía;
y el que más cierto espero es aquel día
que acabará la vida y el cuidado.

De cualquier mal pudiera socorrerme
con veros yo, señora, o esperallo,
si esperallo pudiera sin perdello;

mas no de veros ya para valerme,
si no es morir, ningún remedio hallo,
y si éste lo es, tampoco podré habello.

                 
  

sábado, 2 de mayo de 2015

BQ, LA PEQUEÑA EMPRESA MADRILEÑA QUE PLANTA CARA AL GIGANTE SONY.

BQ, LA PEQUEÑA EMPRESA MADRILEÑA QUE PLANTA CARA AL GIGANTE SONY.

La compañía tecnológica exporta sus impresoras 3D a más de 50 países y acaba de asaltar el mercado europeo de «smartphones» libres

El segundo «smartphone» –teléfono inteligente– libre más vendido el pasado año en nuestro país era español –aunque fabricado en China–. El segundo lector de libros electrónicos y la segunda tableta más vendida con sistema operativo Android, también. Desde su oficina en Las Rozas de Madrid, la empresa española BQ sigue de cerca a Sony y está decidida a asaltar ahora el mercado europeo. Pero a nivel mundial ya tiene otro éxito en su haber: exporta su impresora 3D a más de 50 países, y esta sí que la fabrica íntegramente en España, en la provincia de Navarra.


«A la gente le podrá hacer gracia que hayamos conseguido hacer teléfonos producidos en España, y hay que contarlo porque eso es un éxito. Pero si el año pasado se vendieron un millón de dispositivos es porque quien los adquirió estaba satisfecho, no porque fuéramos españoles», afirma Rodrigo del Prado, director general adjunto de BQ y uno de los socios principales.


En apenas diez años, los fundadores de BQ han pasado de diseñar memorias USB en el aula de informática de la Universidad Politécnica de Madrid a ser un referente empresarial. En el camino, una cosecha de éxitos que les ha permitido centrarse, cada vez más, en nuevos retos. La suya es la historia de seis alumnos inquietos que soñaron con algo más y que no tuvieron miedo de arriesgar y jugárselo todo para conseguir lo que querían: trabajar. Pero a su manera. Ahora son casi mil doscientos trabajadores y tienen oficinas desde las que planean su desembarco en el mercado móvil en Francia y Alemania.


De 2010 a 2014, BQ ha pasado de facturar 3,8 millones de euros a 200, de vender 160.000 unidades de sus productos a 2,2 millones y de ser 16 empleados a cerrar el pasado año con 1078, con una media de edad de 31 años y procedentes de 25 nacionalidades. El índice de satisfacción de sus clientes con su servicio técnico es de un 90%, «lo que quiere decir que hay una experiencia BQ y que estamos haciendo bien las cosas», comenta el fundador. En Rivas Vacia-Madrid se ha instalado su segunda sede, donde se encuentra su servicio técnico.
Tecnología para todos

«La tecnología no es un lujo, la tecnología es un derecho», afirma Del Prado. Por eso, uno de los pilares sobre los que se asienta BQ es ofrecer un producto de calidad a buen precio, aunque para ello tengan que prescindir de «lo último de lo último», señala. Desde las oficinas centrales de Las Rozas, explica la trayectoria de la empresa que él mismo ha visto crecer y en la que, junto a sus compañeros, se han involucrado con toda la familia. Por ejemplo, en las navidades de 2009. Entonces acordaron con la editorial Luarna distribuir libros electrónicos (e-readers) importados desde China, y tuvieron que movilizar a primos, cuñados y demás allegados para que los ayudaran a embalar. «Estuvimos hasta las seis de la mañana metiendo libros en sus cajas después de la cena de empresa».
BQ, la pequeña empresa madrileña que planta cara al gigante Sony


Diez mil unidades se vendieron aquella temporada, lo que les dio el impulso necesario para crear, junto a gente de esa editorial, Mundo Reader. Así se introdujeron en el negocio de los libros electrónicos, y para septiembre de 2010 ya aparecieron los primeros con su marca, «booq», comprados por Fnac y Casa del Libro para distribuirlos con su sello. ¿Cómo pasaron entonces de «booq» a «BQ»? «Como rápidamente nos lanzamos a por las tabletas, decidimos quitar las dos oes, para que la marca BQ fuera más universal», dice el directivo.


El salto más importante lo dieron en 2013, cuando lanzaron su primer smartphone, el BQ Aquaris, y su Witbox, una impresora 3D doméstica, el primer producto que la compañía exporta masivamente. «En agosto de 2012 ya nos planteamos dar el salto a los teléfonos pero no los lanzamos hasta abril de 2013. Nos retrasamos porque estábamos tentados de hacerlos nosotros todo, pero no sabíamos. Tuvimos que buscar mucho y encontrar un fabricante que nos permitiese cambiar aquello que nosotros queríamos cambiar». Y lo encontraron. Su último lanzamiento, el Aquaris E ha sido diseñado íntegramente en España, aunque fabricado, al igual que el resto de sus productos –excepto las impresoras 3D– en sus instalaciones en China.
Crecimiento consciente


Del Prado señala que su compañía se caracteriza por la prudencia. «Crecemos mucho pero somos súper prudentes; siempre en base a recursos propios». El éxito en ventas del primer smartphone fue lo que les faltaba para tomar la decisión y «tirarse a la piscina». Querían diseñar en España todos sus smartphones, o al menos el interior. Por fuera, sus móviles son iguales porque «si todos son BQ y los BQ somos poquitos, por lo menos que se nos reconozca», afirma.


«Nuestros móviles están preparados para irte a tomar una caña después de trabajar. Ya no sirve la excusa de “me he quedado sin batería”», comenta el director. Su compañía estudia con recelo cada parte del interior de sus terminales, selecciona aquello que cree útil y necesario y prescinde de lo que repercuta en el precio final. Por ello se centran en la batería y, por esa razón por ejemplo, sus teléfonos no incorporar la última tecnología hasta que no es preciso. Como el sistema NFC –la conexión inalámbrica presente en algunos terminales desde 2008 y que permitirá, por ejemplo, pagar el billete de autobús con el móvil– que incluirán sus smartphones que salen a la venta en mayo. Sobre su estrategia destaca que no son los más económicos, porque «la clave es dar experiencias de uso muy buenas y no puedes darlas siendo el más barato».


Lápiz, goma, impresora 3D, kit de robótica y ordenador. Es la «caja de herramientas» que desea para los niños de hoy en día la empresa tecnológica, y para la que contribuye con diversos programas educativos. Están presentes mediante una cátedra en la universidad y trabajan también para capacitar a las futuras generaciones en el conocimiento de nuevas herramientas. Por ello, Del Prado señala que «tenemos que demostrar que somos capaces de hacer productos tecnológicos que la gente demanda; eso es lo que nos habilita para enseñar». Transmiten su conocimiento a través de su experiencia. «Nos dijimos: vamos a hacer herramientas para que la gente haga productos, y vamos a tratar de fomentar que la gente las utilice», apunta el director.


Por delante tienen todo un gran reto: el de acercar tanto a los hogares españoles como a los colegios e institutos la programación, la robótica y el diseño 3D –previsto ya en comunidades como la de Madrid–. Añadir, junto a los bolígrafos y las libretas, las nuevas tecnologías del siglo XXI.

OPINIÓN PERSONAL

He elegido esta noticia porque es muy interesante que una marca española haya podido conseguir esto, codearse con los mejores de su campo, y hacerse un hueco en el mercado mundial. Yo, por experiencia personal (tengo un BQ Acuaris E4.5), puedo decir que los BQ son baratos (respecto a productos de otras marcas), son fiables, rápidos y con mucha batería. Por último he de decir que a esta marca le auguro un gran futuro mas allá de donde esta ahora.

Fuente de la noticia:http://www.abc.es/madrid/20150421/abci-madrid-encara-sony-201504201724.html